Frená un momento, recuperá tu calma.
Hay momentos en los que una emoción aparece con tanta intensidad que parece tomar el control en segundos sin poder evitarlo.
Reaccionamos a un mensaje que molesta, una discusión, una preocupación que aparece de repente o algo que tenías planeado y no sale como esperabas.
Y antes de poder pensarlo, ya reaccionaste, contestando desde el enojo, dijiste algo que después lamentaste. Tomaste una decisión desde la ansiedad o simplemente sentiste que la emoción era demasiado grande para poder manejarla.
En esos momentos no siempre necesitás resolver lo que está pasando inmediatamente y aunque es difícil de manejarlo, con las herramientas correctas podemos mejorar cómo reaccionamos a las emociones del día a día
Porque a veces necesitamos crear un espacio entre lo que sentimos y lo que hacemos con eso.
Para empezar, pueden alcanzar 60 segundos.
La técnica STOP, es una práctica de mindfulness y puede ayudarte a interrumpir el piloto automático cuando una emoción aparece con intensidad.
No busca hacer desaparecer el enojo, la ansiedad o la tristeza, sino que busca algo diferente: que puedas observar lo que está sucediendo antes de actuar impulsivamente.
La letra S de Stop: detenete
Durante unos segundos, no hagas nada, no respondas ese mensaje, continuando la discusión o tomando una decisión apresurada.
Simplemente detente. Podés decirte mentalmente: “Pausa, tranquila, asimilando lo que sucede”
No necesitás solucionar nada todavía.
La letra T de, Toma una respiración consciente
Llevá tu atención a la respiración y comienza Inhalando suavemente y exhalando un poco más lento.
Recuerda que no se exige perfección si no que comiences a ejercitar lo que sucede con cada emoción que sucede que sentimos que no podemos controlar.
Simplemente utiliza estos segundos para volver al cuerpo y sentí cómo el aire entra y sale.
La letra O de Observa
Ahora pregúntate: ¿Qué estoy sintiendo?
Puede ser enojo, miedo, ansiedad, frustración. Tómate unos minutos para reconocer esa emoción y/o sentimiento.
Después observa cómo se manifiesta en tu cuerpo, ¿tenés la mandíbula apretada?
También puede ser tensión en el pecho, dolor de panza, dolor de cabeza y cuando identifiques esa emoción, podés nombrarla. Por ejemplo si es enojo, puedes decir, “estoy sintiendo enojo”, en vez de decir, “siempre me enojo, soy una persona enojada”
La diferencia es importante, porque una emoción es algo que estás experimentando en ese momento, o en esos días, pero no es lo que sos realmente.
La letra P de Proceder con consciencia
Después de observar, pregúntate:
“¿Qué necesito hacer ahora?”
No necesariamente:
“¿Qué tengo ganas de hacer?”
Porque cuando estamos atravesando una emoción intensa, el impulso puede ser reaccionar inmediatamente y ahí es cuando luego podemos arrepentirnos de nuestra reacción o decisión ante algo.
Puede ser que necesites esperar antes de responder, alejarte unos minutos o expresar lo que sientes pero no desde el enojo.
Prueba esta técnica en situaciones de la vida cotidiana, a todos nos pasó o nos pasa de recibir un mensaje que genera una reacción de enojo o algo que no esperabas leer que te genere esa emoción.
Antes de contestar prueba STOP. Te detienes, respiras y sientes que parte de tu cuerpo recibe esa tensión.
Reconoces: “Estoy enojada.” Y esperás unos segundos.
Lo que sucede es que la situación sigue existiendo, el mensaje no desaparece, pero
ahora hay algo diferente porque vos ya no estás reaccionando exactamente desde el mismo lugar.
Ese pequeño espacio puede cambiar la manera en que elegís responder.
¿Y si la emoción no desaparece?
No pasa nada. Este ejercicio no está diseñado para hacer que dejes de sentir.
Mindfulness no significa controlar todas tus emociones ni permanecer tranquila todo el tiempo, sino desarrollar la capacidad de observar lo que sucede mientras está sucediendo.
Quizás después de los 60 segundos sigas enojada, triste o la ansiedad continúe,pero ahora podés tener un poco más de claridad para decidir qué hacer con aquello que sentís.
Y eso ya hace la diferencia.
TIP SATYA
No esperes a estar atravesando una crisis para practicar esta técnica.
Probá STOP cuando estés tranquila: una vez al día, durante unos segundos, porque cuando practicamos, la atención plena en momentos cotidianos, vamos construyendo el hábito de volver al presente también cuando aparecen emociones más intensas.
La práctica no busca que nunca pierdas la calma. Busca ayudarte a volver a ella.
Unos minutos pueden ser un comienzo ya que a veces creemos que para trabajar nuestras emociones necesitamos mucho tiempo.
Y, poco a poco, aprender que no todo lo que sentimos necesita convertirse inmediatamente en una acción.
En el Sistema Satya trabajamos la relación con las emociones desde una mirada integral, integrando psicología, yoga, meditación y espiritualidad para desarrollar mayor conciencia sobre lo que sucede dentro nuestro.
Porque a veces no podemos elegir qué emoción aparece, pero sí podemos aprender, poco a poco, a elegir cómo relacionarnos con ella.
Qué tengas una bonita semana, nos leemos pronto!
Sofía
Leer es el primer paso.
Transformar tu vida comienza cuando llevas ese conocimiento a la práctica.





