Yoga para el equilibrio emocional diario: 15 minutos que pueden cambiar tu día

Transforma tu mente, transforma tu realidad.

¿Sabías que 15 minutos pueden cambiar tu día?

Hay días en los que no pasa nada especialmente grave, pero aun así sentís que algo dentro tuyo está desordenado. Te levantás con la mente acelerada, atraviesas tus tareas con cierta tensión y en piloto automático, a veces a tal punto que comes sin darte cuenta y sin disfrutar del almuerzo y llegas al final del día sintiendo que necesitás parar, aunque no sepas exactamente de qué.

Muchas veces buscamos recuperar el equilibrio pensando que necesitamos cambiar algo afuera: terminar pendientes, organizar mejor nuestro tiempo o simplemente esperar a que pase ese momento de estrés. Pero también podemos empezar desde el cuerpo. Cuando el cuerpo recibe unos minutos de atención consciente, la mente tiene la oportunidad de bajar el ritmo y volver al presente.

El yoga puede ser una herramienta muy poderosa para eso. No necesitás una práctica larga ni saber hacer posturas complicadas. 

15 minutos pueden ser suficientes para crear un espacio en el que dejes de responder a todo lo que sucede afuera y vuelvas a escuchar cómo estás por dentro.

La clave está en no practicar para hacerlo perfecto, sino para habitar tu cuerpo de otra manera y conocerte de otra forma, desde la calma. Respirar, moverse lentamente y prestar atención a las sensaciones puede ayudarte a reconocer tensiones que durante el día pasás por alto y a generar un momento de mayor calma.

Lo que a veces más cuesta, es entender que no tenés que esperar a sentirte completamente desbordada para regalarte ese espacio. El equilibrio emocional también se construye en esos pequeños momentos cotidianos en los que elegís detenerte antes de llegar al límite y tu cuerpo te lo va a agradecer.

Tip Satya

Hoy regalate 15 minutos para practicar yoga sin buscar rendimiento ni resultados. Elegí un lugar silencioso, una música suave que acompañe. Y comienza con movimientos suaves, desde tu cabeza, aflojando todos los músculos hasta tus pies. 

Acompaña con una respiración tranquila y permitite avanzar lentamente, prestando atención a cómo se siente tu cuerpo en cada movimiento.

Durante esos minutos, intentá dejar afuera la necesidad de resolver, producir o llegar a algún lugar. Simplemente quedate ahí, respirando y moviéndote con presencia.

Quizás cuando termines, tus problemas sigan estando ahí. Pero vas a poder volver a encontrarte con ellos desde un lugar diferente.

A veces, cambiar el día no significa cambiar todo lo que está pasando, sino cambiar el lugar desde donde lo estás viviendo.

Sofía Alberti

Sofía Alberti

Mi nombre espiritual es Satya, una palabra sáncrita que significa verdad. Y quizás esa palabra resume mejor que ninguna otra la esencia de mi camino.