Reconecta con tu verdadera esencia.
No meditamos para dejar la mente en blanco
Y cada vez que alguien me lo dice, le respondo lo mismo:
La buena noticia es que no necesitás dejar de pensar para meditar, porque la meditación no consiste en vaciar la mente.
Consiste en cambiar la relación que tenés con tus pensamientos.
Pensá en esto: Durante el día, miles de pensamientos atraviesan tu mente.
Algunos hablan del pasado y otros anticipan el futuro.
Muchos aparecen de forma automática y la mayoría de las veces los seguimos sin darnos cuenta porque un pensamiento trae otro. Y otro.
Hasta que terminamos atrapadas en historias, preocupaciones o diálogos internos que consumen nuestra energía.
La meditación no elimina esos pensamientos, lo que hace es enseñarte a observarlos, a darte cuenta de que están ahí. Sin necesidad de perseguirlos.
Desde la psicoespiritualidad entendemos algo importante:
Vos no sos tus pensamientos.
Los pensamientos aparecen, cambian, se van. Pero hay una parte de vos que puede observarlos y esa conciencia es la que fortalecemos cada vez que meditamos.
✨ Práctica Satya para esta semana
Buscá 10 minutos de tu día, siéntate cómoda, cerrá los ojos y llevá la atención a tu respiración.
Cuando aparezca un pensamiento, porques siempre aparecen, no intentes sacarlo. Simplemente observá que está ahí y volvé suavemente a la respiración.
Después volverás a distraerte y volverás otra vez y otra vez.
Eso también es meditar.
Porque la práctica no está en no distraerse, sino está en regresar.
Y poco a poco, empezás a descubrir algo hermoso:
Que podés observar tus pensamientos sin quedar atrapada en ellos.
Leer es el primer paso.
Transformar tu vida comienza cuando llevas ese conocimiento a la práctica.





